¿Alivio o coartada? Qué esconden las victorias de Tottenham

Roberto De Zerbi cortó 148 días sin ganar en la liga y volvió a festejar en Stamford Bridge, pero el equipo creó poco y la dirigencia ya tiene excusa para pedir más tiempo

6–9 minutos
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Nazareno Rodríguez

Tel selló el 0-2 con una corrida que nació en su propio campo (Créditos: Mike Hewitt/Getty Images)

El sábado 24 de octubre, bajo la tormenta Boelo, un córner de Mateus Fernandes terminó dentro del arco de Chelsea. No hubo jugada ensayada ni pase quirúrgico. Hubo un puñetazo defectuoso de Mike Penders, el arquero, en el minuto 77, y una pelota que se fue hacia atrás. Después, Cole Palmer se fue expulsado por empujar al propio Fernandes, y Mathys Tel cerró el 0-2 con una corrida que nació en su campo y murió bajito, junto al palo izquierdo. Era apenas la segunda victoria de Tottenham en Stamford Bridge en toda la historia de la Premier League, según ESPN. Roberto De Zerbi tenía, por fin, algo que mostrar a quienes en septiembre se preguntaban cuánta paciencia puede pedir Tottenham.

Era también la segunda victoria al hilo, después de 148 días sin ganar en la liga y de un arranque de dos puntos en cinco fechas. Hay alivio, y es legítimo. Lo que queda por decidir es si ese alivio es todo lo que hay o si se convirtió en la coartada que la dirigencia necesitaba para aplazar las preguntas que ella misma formuló en mayo. Hoy la pregunta es otra, y no se responde contando puntos.

Los resultados llegaron antes que las ocasiones

Tottenham generó cuatro ocasiones claras contra una y empató en el descuento. Crédito: Opta

Se entiende mejor por contraste. El 19 de septiembre, ante Aston Villa, Conor Gallagher puso fin a 492 minutos de liga sin goles, a los 86, en una derrota por 2-3 que cerró, según Opta, su peor arranque tras cinco jornadas, por debajo incluso del de 2008-09. Tres semanas después, en Old Trafford, la misma plataforma midió 1,56 goles esperados para Tottenham contra 0,77 de Manchester United, con cuatro ocasiones claras contra una. El resultado fue un 1-1 que Dominic Solanke rescató en el 90+2, con un jugador menos desde la expulsión de Rodrigo Bentancur. Allí, por una vez, el proceso estuvo por delante del marcador.

Contra Coventry la historia fue otra. James Maddison abrió con un tiro curvo desde fuera del área a los 14 minutos. Omar Marmoush estrenó su cuenta en Tottenham desde unas 25 yardas, con un toque del arquero Carl Rushworth que no alcanzó para frenarlo. Ben Davies cerró en el 90+6. Squawka recordó que ningún equipo había marcado tres goles de esa distancia en un mismo partido de Premier League desde el Fulham–Leicester de mayo de 2023. Frank Lampard, el entrenador rival, habló sin rencor de «dos goles sobresalientes».

Los números de Opta que cita ese mismo análisis son menos generosos con el relato. Tottenham produjo 0,87 goles esperados con 16 remates y el 65% de la posesión, y Coventry, con 12 remates, 0,82. Los goles de Marmoush y Davies valían, juntos, 0,07 de goles esperados a puerta. Tres goles con 0,87 es una cuenta que el fútbol no suele repetir.

Tres tiros de lejos son talento, y el talento merece su aplauso. Lo que no se puede es programarlo. En Stamford Bridge la ecuación fue parecida. Un córner sin peligro abrió la cuenta y la expulsión de un rival la inclinó, de modo que el gol de jugada llegó recién después. De Zerbi, que no suele esconder lo que ve, dijo luego que su equipo dominó pero creó «muy pocas» ocasiones «si se considera la calidad y el nivel» de lo que mostró. Es una frase difícil de usar como argumento de campaña.

El control es real, la creación todavía no

Conviene decirlo con todas las letras. Este equipo mejoró, y mejoró donde más hacía falta. Lo que durante septiembre parecía una nube de corredores sin dueño de la pelota tiene ahora uno, Fernandes, que en Stamford Bridge tocó 121 veces el balón, completó 91 de 99 pases e hizo cinco quites, según ESPN. De Zerbi elogió a Sandro Tonali, de quien dijo que jugó su mejor partido desde que llegó al club, y también a Micky van de Ven y a Tel.

Antes de Old Trafford hubo, según el propio entrenador, una «gran reunión» para «sacarse la máscara» y hablar con honestidad. Esa conversación, de puertas adentro, cambió algo en el vestuario. La pregunta es si hubo una parecida en las oficinas.

121 toques y 91 pases acertados de 99, Mateus Fernandes se llevó la atención de más de un hincha de los Spurs. Crédito: Sky Sports

Y aun así, un equipo que domina no es todavía un equipo que crea. El mismo De Zerbi, ante la pregunta de si una victoria así ayuda a seguir cambiando las cosas, se negó a la euforia. «Ganamos dos partidos seguidos, hicimos siete puntos, está bien. Pero todavía no ganamos nada», respondió, y agregó que ya habían «sufrido suficiente». El entrenador es el primero en negarse a leer siete puntos como una conclusión. Conviene que la dirigencia lo imite.

La dirigencia ya tiene su testigo

El 28 de mayo, apenas cuatro días después de zafar del descenso, Vinai Venkatesham pidió un «reinicio completo» del club. Según Reuters, dijo que algunos aspectos estaban «significativamente peores» de lo que esperaba, que no creía que hubiera existido «una obsesión implacable por el éxito futbolístico» y que el centro de entrenamiento no tenía el aire de un ambiente de alto rendimiento. Era una declaración, y una declaración firmada por el propio CEO. La misma agencia recordó que él, el director deportivo Johan Lange y los dueños de ENIC estaban bajo fuego por una temporada que casi termina en el primer descenso desde 1977, evitado recién en la última fecha.

A fines de septiembre, en la reunión del Fan Advisory Board, el club expresó confianza en De Zerbi, en los jugadores incorporados y en los cambios hechos, y se mostró alentado por aspectos del rendimiento desde la derrota inaugural, según las actas que recogió The Independent. Esas mismas actas hablan de las normas financieras como una «restricción genuina», de un club sin ganancias desde 2019 y de la necesidad de mejorar como vendedor de jugadores. Y adelantan algo más. Los cambios del verano, dentro y fuera de la cancha, «podrían tardar en surtir pleno efecto». El pedido de tiempo estaba escrito antes de la primera victoria.

Pedir tiempo con dos puntos en cinco fechas se entiende. Lo que cambia es el uso que se le dará ahora que llegaron los siete puntos. Un club que describe sus propios males en mayo y pide paciencia en septiembre tiene la tentación, ahora que ganó, de dar el caso por cerrado. Las victorias son, desde el sábado, el testigo estrella de la defensa.

El CEO pidió un reinicio completo en mayo. Crédito: Off the pitch

Pero hay un expediente que los siete puntos no tocan. Según Opta, Tottenham acumulaba 22 derrotas de liga como local desde el inicio de 2024/25, una menos que en las cuatro temporadas anteriores juntas. Esa cuenta empezó antes que De Zerbi y no la cierran un córner de Fernandes ni la corrida de Tel. Tampoco la cierra que Fernandes y Tonali, los dos mediocampistas que más lucieron en Stamford Bridge, costaran juntos unos 185 millones de libras. Rindieron, y está bien que se diga. Pero el rendimiento de un jugador absuelve al jugador. No al proceso que lo compró.

A la dirigencia no se le pide que no se alegre. Se le pide que no use la alegría como argumento.

Lo que Maddison dejó en el túnel

En Coventry, ante su ex club, Maddison cumplía su primera titularidad en 536 días y marcaba su primer gol en 610. En Stamford Bridge se sentó en el círculo central a los pocos minutos del segundo tiempo y salió del campo, reemplazado por Conor Gallagher, según ESPN. De Zerbi dijo que «no es un problema muy importante», que le harían los estudios médicos entre mañana y pasado y que lo necesitan porque es «un jugador especial». Ya había sufrido una fractura leve de hombro tras el partido ante Brentford, en agosto, según The Athletic.

De vuelta a la titularidad por primera vez desde el 1 de mayo de 2025, el mediocampist celebró la ocasión haciendo lo que mejor sabe. Crédito: Sitio web oficial del club

El equipo que dominó sin crear depende, para crear, de un futbolista que volvió a salir del campo. No hay en eso un reproche al jugador. Hay una pregunta sobre qué plantel quedó armado cuando la inversión de verano ya está hecha y el que mejor sabe pasar entre líneas vuelve a pasar por la enfermería.

El sábado 31 de octubre, ante Crystal Palace y en casa (fecha sujeta a confirmación), no se juzga solo a un entrenador ni a sus jugadores. Se juzga qué decide hacer con el alivio quien tiene que reparar todo lo demás. Dos victorias no cierran un expediente. El alivio es de los hinchas. La coartada, si llega a serlo, será de otros.

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