Tottenham despilfarró millones y millones de libras en fichajes: el plan de Roberto De Zerbi

Charrington, Lange y Venkatesham respaldaron al entrenador italiano con un gasto histórico tras dos descensos evitados por poco, mientras el plantel llega golpeado por lesiones al debut liguero

5–8 minutos
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Nazareno Rodríguez

Roberto de Zerbi busca redimir su pasado en Inglaterra en una nueva temporada con Tottenham. Crédito: Sitio web oficial de Tottenham Hotspur

El sábado 16 de agosto, minutos después del mediodía, James Maddison volvió a pisar el círculo central de Hotspur Way por primera vez en casi un año. Dos días antes, Cristian «Cuti» Romero subió a Instagram el video de despedida que cerraba cinco temporadas de capitanía, títulos y polémicas en Tottenham. En la misma semana, el club recibió a uno de los suyos de vuelta y despidió al que llevaba el brazalete. Ninguna casualidad explica mejor este verano: mientras la directiva firmaba cheques como nunca antes, el cuerpo que tiene que sostener esos cheques seguía, literalmente, en recuperación.

La cirugía de los quinientos millones

Bajo la conducción de Peter Charrington, presidente no ejecutivo desde septiembre pasado, y de Vinai Venkatesham, el CEO que llegó del archirrival Arsenal, ENIC hizo esta vez lo que nunca se animó a hacer con Daniel Levy todavía en el sillón: gastó sin pausas. Sandro Tonali llegó desde Newcastle por una cifra cercana a las 100 millones de libras y rompió el récord del club, según coincidieron periodistas del círculo conocidos. Mateus Fernandes se sumó desde West Ham por 85 millones, superando la resistencia de Manchester United, mientras Jan Paul van Hecke, Andy Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka completaron un desembolso que ya supera las 237 millones de libras en fichajes pagos.

Y todavía no termina. David Ornstein, de The Athletic, reveló que Tottenham negocia una operación doble con Manchester City por Savinho y Omar Marmoush. El neerlandés Cody Gakpo, según reportó el periodista Joost Blaauwhof, ya habría acordado los términos personales de su llegada desde Liverpool, a la espera de que los Reds resuelvan sus propios movimientos. Si las tres piezas caen, la cuenta del verano podría acercarse a las 500 millones de libras — la clase de número que, semanas atrás, Paul O’Keefe, el insider con más seguidores del club en Twitter, apenas se animaba a insinuar en broma.

La pregunta incómoda no es cuánto gastaron, sino de dónde sale la plata. En el último balance publicado, correspondiente al ejercicio cerrado el 30 de junio de 2025, Tottenham reportó un ingreso récord de 565 millones de libras — y también una pérdida récord de 120 millones antes de impuestos, la sexta consecutiva, con una deuda neta de 831 millones y una caja que tocó su piso en una década: apenas 20 millones. ENIC tuvo que inyectar 100 millones de libras propios en octubre pasado, después de rechazar al menos tres ofertas de compra por el club. La cirugía se pagó, en buena parte, con la tarjeta de crédito del dueño, no con las ganancias del paciente.

Un capitán que no entró en la lista de refuerzos

Nada resume mejor el verano que la salida del propio capitán. Romero, que llegó a préstamo desde Atalanta en 2021 y terminó levantando la Europa League con el brazalete puesto, se va a Atlético Madrid por 34 millones de libras, con una cláusula de reventa del 15 por ciento a favor de Tottenham. Michael Bridge, de Sky Sports, contó que la negociación se aceleró tras una temporada marcada por expulsiones, por la polémica de la bandera de Malvinas después de la semifinal de Argentina ante Inglaterra en el Mundial, y por una ausencia que pudo fulminarlo —finalmente revertida— para la definición ante Everton.

Lo más revelador no es que se haya ido, sino cómo. De Zerbi, según reconstruyó el sitio Spurs Web, prometió en privado a varios futbolistas que si ayudaban al club a salvar la categoría, él mismo facilitaría su salida este verano. Romero cumplió su parte —el gol de Joao Palhinha en la última fecha selló la permanencia— y el entrenador cumplió la suya. Es una forma elegante de describir un vestuario que se sostuvo con pactos personales, no con un proyecto colectivo.

La vacante de la cinta sigue sin resolverse. Maddison es el favorito hace semanas, según circuló entre distintas fuentes cercanas al club, pero su propia fragilidad física —el mismo futbolista que acaba de volver de una rotura de rodilla que lo tuvo casi un año afuera— alimenta las dudas sobre si De Zerbi terminará repartiendo el peso entre Micky van de Ven y Pedro Porro. Cuatro capitanes en cinco temporadas no habla de continuidad: habla de un club que no logra decidir en quién confiar, ni siquiera cuando por fin decide invertir.

Otro tanto ocurrió puertas adentro del arco. Guglielmo Vicario, arquero titular durante tres años, se marchó a préstamo a Juventus con opción de compra fijada apenas en 8,5 millones de libras, según precisó el periodista italiano Romeo Agresti. Djed Spence salió rumbo a Inter de Milán y Radu Dragusin volvió a Serie A a préstamo con Fiorentina. Antonín Kinský, antes suplente, hoy es el primer arquero por decisión directa del cuerpo técnico.

La convalecencia no figura en ninguna lista de pases

Puertas afuera, la pretemporada dejó una campaña invicta: triunfos ante MK Dons, Auckland FC y Chelsea en la Sydney Super Cup, empates ante Sydney FC y Getafe, y un díptico ante Hoffenheim que cerró con victoria y empate. Pero también dejó el boletín médico de siempre. Xavi Simons sigue afuera por una rotura de ligamento cruzado que arrastra desde la temporada pasada. Dominic Solanke, la referencia de área, es duda por el tobillo justo para el debut. Mohammed Kudus recién volvió a los entrenamientos tras una molestia muscular, aunque el ghanés se retrasará debido a un imprevisto familiar.

Xavi Simons sigue afuera por una rotura de ligamento cruzado que arrastra desde la temporada pasada. Dominic Solanke, la referencia de área, es duda por el tobillo justo para el debut. Crédito: Football 365

El regreso de Maddison, sin ovación ni relato heroico, es la imagen que mejor lo resume: un club que gastó una fortuna en caras nuevas todavía depende de que los cuerpos viejos aguanten. La fragilidad física que dejó a la plantilla en los huesos hace apenas unos meses no desapareció porque llegó dinero. Sigue ahí, esperando la primera exigencia real de calendario.

Brentford, el primer control

El sábado, a las 13.30 en el Gtech Community Stadium, Tottenham juega su primer partido real desde que gastó lo que gastó y perdió lo que perdió. No hay margen para excusas: el objetivo declarado en Hotspur Way es no convertirse en el primer equipo desde 1956 en terminar tres temporadas seguidas fuera de los diez primeros puestos de la liga. Dan Kilpatrick, de The Athletic, resumió el cambio de poder interno en una frase que circula entre los periodistas ingleses: «el enfoque de Spurs ahora es, seamos el De Zerbi FC«. Puede leerse como un elogio a la autoridad recuperada de un entrenador. También puede leerse como la enésima forma que encuentra este club de delegar en una sola persona una responsabilidad que le corresponde a la directiva completa: a Charrington, a Venkatesham, a un viejo conocido Fabio Paratici y Johan Lange como codirectores deportivos, y en última instancia, a la familia Lewis, dueña de ENIC desde Bahamas.

Ni Charrington ni Venkatesham van a estar en la cancha el sábado. Tampoco Romero. El dinero, en cambio, sí: en la camiseta de Tonali, en la de Fernandes, tal vez en la de Savinho si el fichaje llega a tiempo para inscribirlo. Queda por verse si esa inversión compra identidad o solo la ilusión momentánea de haberla comprado. La convalecencia, como toda convalecencia, no se mide en la sala de operaciones. Se mide en la primera vez que el paciente tiene que correr.

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